También por fama y dinero
Impacta, la foto, pero lo cierto es que ya no tanto. Ver a una persona de color, sobre tierras que se supone que son africanas, medio moribunda, medio desnutrida y medio deshidratada, ya no nos encoge el corazón.
Estas imágenes se han convertido en algo habitual, y cuando las tenemos delante, procuramos pasarlas rápido para no entretenemos demasiado en que remuerdan nuestra conciencia y disparen por unos minutos nuestras ansias de solidaridad, que en realidad pueden hacer muy poco para paliar una situación que hemos aceptado como normal.
Eso es lo peor de todo, que hemos asumido que gente así muera todos los días de hambre, de sed, de sida, a manos de conflictos salvajes.
El conflicto entre los rebeldes del sur y las milicias árabes ha causado cincuenta mil muertos y un millón de desplazados en Sudán. La chica de la foto es una de las perjudicadas.
Y lo cierto es que aún el artículo dice: «Imágenes como ésa han hecho que la ONU se plantee una intervención
humanitaria».
Corre a mediar así en conflictos que podríamos calificar de shows televisivos. No es por justificarme, pero qué podemos esperar de nosotros mismos, si quienes dirigen nuestros intereses (incluso humanitarios) ya tampoco se inmutan por este tipo de imágenes.
Quiero creer que la ONU no se mueve también por fama y dinero