¿Cómo los protejo de la vida?
Es sábado, por fin, he estado toda la semana trabajando, luchando con mis dos niños, suspirando porque queda ya muy poco para que empiece el colegio, y me asaltan las dudas. ¿Seré mala madre?
No veo el día que empiecen las clases, después de todo el verano de vacaciones están desatados: no obedecen, no comen, no puedo más.
Les doy la comida y los acuesto, menos mal, tengo un par de horas para mí. Me hago una paella, es mi plato favorito. La hago des-
pacio, disfrutando antes de comerla. Me siento, enciendo la tele, empiezo a comer.
Las noticias, un pueblo de Rusia del que nunca he oído hablar, niños, muchos niños, corren desnudos. Niños muertos. No puedo comer, estoy llorando, tengo un nudo en el estómago. Dios, hoy es allí, pero mañana puede ser aquí. El mundo está loco, nadie está exento de ese sufrimiento.
Tiro la paella, no puedo comer. ¿Cómo los protejo de esta vida? ¿Hice bien en traerlos al mundo?
No encuentro respuesta.