La trastienda llena de ratas
“Después de leer parte de la biografía personal de Albert Einstein, gusta comprobar cómo también los grandes genios tienen su lado humano, en este caso la parte más amable del gran científico.
Aficiones y miedos como cualquier otra persona con la que te puedes cruzar todos los días.
Pero también compruebas que los grandes personajes de la historia admirados por su etiquetaje (Pablo Picasso, el doctor Livingstone, etc) tienes su parte humana, digamos, bastante nefasta y desagradable.
Cuántas admiraciones se nos caerían, pues siempre se da a conocer la parte exitosa, espectacular u ostentosa, pero muy poca gente se para a pensar qué hay detrás.
Ésta es una sociedad que adora el continente pero no el contenido, la fama sin saber como se ha conseguido, y lo mismo ocurre con la belleza, el intelecto, el poder, el dinero.
Se admira el escaparate, aunque la trastienda esté llena de ratas.
Triunfa la vista, no el sentimiento”.